Bea – Calidad

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– ¿De dónde eres? ¿Cuánto tiempo hace desde que te trasladaste a Sevilla?

Nací en un pueblo del sureste de México, de apenas 1600 habitantes llamado Mactún, cerca de la frontera con Guatemala. Aunque para realizar mis estudios, con apenas 15 años, me instalé en Villahermosa, capital del estado de Tabasco, que algunos llaman la ciudad de las dos mentiras: ni es una villa ni es hermosa.

Se trata de una ciudad fundada por los colonizadores españoles en 1564 bajo el nombre de Villahermosa de San Juan Bautista. Ahora sólo se le conoce como Villahermosa ya que, durante una etapa de la historia de mi estado, se eliminaron todos los nombres religiosos de los pueblos y ciudades.

¿Cómo llegué a Sevilla desde tan lejos? Pues como a much@s, me trajo el amor. Así que me vine a vivir a Sevilla en 2004.

- ¿Qué te llamó la atención sobre Balumba y qué te motivó a integrarte en nuestra compañía?

Lo que realmente me llamó la atención de Balumba fue el buen ambiente de trabajo que se respira. La calidez de la gente, la preocupación por una integración fácil, lo rápido que sucede todo. Y por supuesto, que es una empresa en la que la puedes poner tu creatividad a trabajar.

Algunos que entraron antes que yo hablan del “proyecto Balumba”, pero creo que me he integrado ya en la realidad de Balumba; sin embargo, esa realidad requiere de mucho crear, mejorar, adaptar, etc., etc. En lo personal, es lo que más me motiva.

- ¿Qué es lo que más te gusta de Sevilla y lo que más echas de menos de tu ciudad?

Tengo que reconocer que me costó trabajo adaptarme a Sevilla. Especialmente porque no sólo me adaptaba a una ciudad sino a un país, con costumbres y una forma de hablar distintas, ¡¡y eso que se supone que hablamos todos español!!

Hoy, puedo decir que me encanta la ciudad, me encanta el clima (como a casi todos) incluso el verano me gusta. Si tengo que quedarme con algo, es con el Centro de Sevilla. Otra cosa que me encanta es la comida, así que disfruto yendo de tapitas, aunque sin la cervecita porque no bebo.

Lo que más echo de menos de mi ciudad son mis amigos y la vegetación verdeando por todos lados.

- ¿Tienes alguna anécdota divertida sobre tu integración (o falta de la misma) con la ciudad o con l@s sevillan@s?

Me ha pasado mucho que me dicen una cosa y yo entiendo otra, algunas son demasiado complejas. En casa de mis suegros dieron por hecho que como soy mexicana me encanta toda la comida muy picante y durante los primeros meses apenas pude comer nada cada vez que les visitaba, hasta que me atreví a decirles que no hacía falta que me echaran guindillas en el puchero.

Hay una que no me pasó a mí, sino a una amiga también mexicana. Fue a la tienda a pedir “una leche”. Je je. En realidad quería un brick de leche.

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